Coctelería para todos

Brand ambassador, el alma detrás de cada marca

Brand ambassador “es un modelo de marketing que emplea personas con credibilidad y confianza para promover y dar mayor visibilidad a la marca de los productos que representa”. Esta sería la definición-tipo de la persona que representa a una marca pero, cuando hablamos de la industria de la bebida, hay mucho más.

Esta figura en la industria de bebidas española se ha incrementado notablemente en los últimos años, ya que debido al crecimiento exponencial que estamos viviendo de la coctelería en nuestro país, el comercial es un vendedor. Por este motivo es fácil definirlos como formadores de marca, pues son ellos quienes nos ayudan a comprenderla, introduciendo el producto en el local a partir de su conocimiento. Son el «perfect service», una persona en sinergia con el bartender y una profesión única dentro del mundo de los espirituosos.

Todo esto bien lo sabe David González “Brand Ambassador” nacional del bourbon Bulleit, un bartender con extensa experiencia que cambió su vida cuando Diageo le dio la oportunidad de ser el máximo representante de la marca en nuestro país y nos ha contado algunas de sus experiencias.

¿En qué consiste tu trabajo?
Veras, lo que hacemos en el fondo, es enamorar con nuestra marca, y para ello tenemos que creer en ella.

¿Por qué cambias tu vida de detrás de la barra y acabas trabajando en Diageo?
Es un paso lógico y natural cuando tienes una edad y tras varios años trabajando como bartender. Algunos se montan su local, otros asesoran y, en mi caso, elegir esta rama. Conozco varios compañeros de profesión que han seguido la misma línea y ahora son la imagen de otras grandes marcas.

¿Qué características crees que te hicieron ser elegido?
Los tatuajes y la barba –riéndose- .No, en serio, en Diageo para ser «Brand Ambassador» de una de sus marcas necesitas carrera universitaria o ser bartender reconocido por tu trayectoria, sé que éramos unos cuantos e íbamos pasando entrevistas, yo, en mi caso, siempre me he sentido muy identificado con este bourbon ya que Tom Bulleit dejó su carrera de abogado para recuperar el sueño de su bisabuelo. Yo era economista y dejé una vida estable por lo que me apasionaba: la coctelería. Conté eso en una de las entrevista, y supongo que encaje con la filosofía que ellos buscaban.

¿Qué es lo mejor de tu trabajo?
Conocer bartenders de toda España y parte del extranjero y ver la industria desde el punto financiero a nivel global, vamos, más real de la que tenemos detrás de la barra.

¿Y lo menos bueno?
Supongo que la soledad, ya que comes, duermes y viajas sólo generalmente. Son muchas horas, pues es normal levantarse las 5 de la mañana para viajar a otra ciudad de España y puedes llegar al hotel perfectamente a las 3 de la madrugada del día siguiente. La gente ve 4 o 5 horas de ponencias pero detrás hay muchas más de preparativos etc. que no se ven.

¿Con que frecuencia te desplazas a otras ciudades?
Pues en mi caso resido en Madrid, y como ejemplo voy una semana al mes a Barcelona, suelo estar la mitad del tiempo  fuera de casa.

Cuando visitas a un local, ¿qué es lo más difícil de promover bourbon?
Las falsas creencias, la poca información que se tiene de este producto, explicar que hay versiones más y menos dulces, al final te adaptas a cada local, ya que no todos tienen la figura de un bartender en su equipo.

¿Cómo ves el nivel de coctelería en España?
No nos creemos el nivel que tenemos, y lo digo porque he tenido la suerte de poder visitar otros países, como EEUU donde la mayoría de coctelerías trabajan a destajo sin poner mimo a los tragos, o en competiciones internacionales donde utilizan el mismo “shake” para cualquier cocktail, tenemos un nivel técnico y de conocimiento de producto muy alto.

Por último, ¿cuál considerarías que es tu mejor anécdota desde que empezaste a trabar en Diageo?
El año pasado estuve en Kentucky con muchos de los «Brand Ambassadors» de Bulleit de otros países y nos lo pasamos tan bien e hicimos tan buenas migas que creamos un grupo de WhatsApp donde estamos muy activos, son las cosas bonitas de esta profesión.
Nos quedamos con que para ser un embajador de marca se requiere un conocimiento profundo de las tendencias nacionales y mundiales de las bebidas. Son unos apasionados de su trabajo y de los valores de la marca que representan.
Llegar a este privilegiado puesto es una mezcla de experiencia, reputación, carisma, formación, cercanía, personalidad, es por eso que esta profesión es un estilo de vida y no cualquiera vale para ello.
 El objetivo final de un embajador es acercar la marca al consumidor gracias a la  conexión del bartender, ya que son los que deben elegir su producto y concentran gran parte de su tiempo en ellos, porque en un mundo tan competitivo, la dificultad ya solo de introducir su producto en nuevo local es muy elevada, sin desprestigiar a otras marcas de la competencia, y teniendo presente el consumo responsable.
No podríamos decir que sea fácil su labor por eso son especiales, son muchos trabajos en uno: comercial, orador, bartender… tienen que analizar a cada local que visitan, adaptarse a su estilo, dar ponencias, ser jurados en competiciones o eventos relacionados con coctelería o gastronomía. En definitiva, su cercanía y conocimiento son sus mejores armas.

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