Cocteleria para todods

Angel’s Share

Con la trágica y repentina pérdida de nuestro amigo Ángel Arruñada, la idea de escribir sobre otra cosa que no fuera él me pareció abrumadora.

Ojalá no estuviera escribiendo este post ahora, y lo hiciera 30 años más adelante cuando Ángel decidiera poner fin a su carrera como profesional intachable y con todos los reconocimientos. En mis 7 años de profesional nunca había visto tantas condolencias en redes sociales, el sector se ha volcado con él, con solo 34 años ha conseguido lo que todos deseamos: la admiración, respeto y amistad de toda la coctelería española.

Si hay ejemplos a seguir en el mundo del cóctel este es Ángel Arruñada, el bartender féliz como me gusta llamarle. Eligió Andalucía para potenciar esa otra coctelería que no está en Madrid y Barcelona, de los que tienen que luchar el doble para conseguir la mitad. Con su eterna sonrisa en la boca y la humildad por bandera, sus éxitos profesionales están al alcance de pocos, ganador nacional de las dos competiciones más prestigiosas del mundo Bacardi Legacy, y World Class.

Si la peor parte del bartending moderno lo representa el ego y las envidias, creo que tendríamos que reflejarnos en él, pues considerado uno de los mejores profesionales de nuestro país, con un local de reciente apertura que ya es una revolución en Fuengirola, su humildad iba de la mano con su sonrisa.

No hay palabras de consuelo suficientes para su familia, amigos y esposa, pero nunca dejaremos que el recuerdo se apague, y siempre encontrarán en nuestra comunidad el cariño sincero. Aun siendo una fecha que se nos quedará clavada en nuestros corazones, como si de una estaca se tratase, su legado de profesionalismo, simpatía y cariño, está grabado en cada uno de nosotros. Vayamos donde vayamos, pase el tiempo que pase, siempre contaremos sus historias con una sonrisa.

Lo último que me viene a la cabeza es su amado vino de Jerez, sus orígenes, y pienso en esa parte que nos roban los ángeles de cada barrica, año tras año, para tener un mejor espirituoso. Nuestro Ángel se ha ido con los ángeles y ha sido de golpe, como si una gran bota de jerez se hubiera quebrado, con 34 años de añejamiento, pero con la suerte de que todos hemos podido beber de él y nunca olvidaremos su sabor.

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